Chile: La deuda actual de la Concertación
A la Concertación de centroizquierda le falta mucho aún para tener posibilidades ciertas de retomar el poder que perdió hace dos años y después de haber estado 20 años en el gobierno de Chile.
El 51 % de adhesión que ostenta en la última encuesta su principal figura, la ex Presidenta Michelle Bachelet, es “espuma que puede diluirse en el agua” si no va acompañada de un mandato que emane de las bases populares y que sólo puede tener asidero electoral si es fruto de la adhesión a un Programa de Gobierno y de la renuncia de las ambiciones personales de no pocos dirigentes políticos de la oposición.
Son demasiado los errores, defectos y excesos que han quedado al descubierto después de los 20 años que gobernó la coalición de centro izquierda.
La falta de un norte claro de defensa de los sectores medios y bajos fue el detonante de su derrota en las presidenciales pasadas. La falta de soluciones a los problemas concretos de los sectores mayoritarios del país en sucesivos gobiernos que buscaron el apoyo del empresariado y los sectores eternamente dominantes está en la génesis del actual tránsito por el desierto de la Concertación.
La debacle de una otrora todopoderosa coalición política fue de la mano con la decisión de sus líderes de gobernar “entre cuatro paredes” y sin poner coto a los abusos en temas que son la razón de ser de la actividad política: educación, tributos, leyes sociales, previsión, salud, pobreza, vivienda.
Si no hay un programa de gobierno definido y creíble, al menos sobre estos temas, es difícil que llegue nuevamente al poder la coalición que gobernó 20 años.
Chile: Bachelet y el “hamlet” de los democristianos.
El nuevo “ser o no ser” de la DC chilena se reduce hoy a si mantiene a sus precandidatos presidenciales, que no marcan preferencias en las últimas encuestas, o los “bajan” y se suman al porcentaje arrollador de la ex Presidenta Michelle Bachelet (51%).
Algunos parlamentarios democristianos han iniciado una guerra de guerrillas (declamatorias, por cierto) entre los que quieren que su partido baje a todos sus precandidatos presidenciales y apoye ahora y yá, a la ex Presidenta, Michelle Bachelet después de lo que marcó en la última encuesta en la que su más cercano adversario llegó al 7 % y ninguno de los DC llegó a figurar en la nómina.
Cierto es que los precandidatos existen en todos los partidos de la Concertación, pero, es en la DC donde se han comenzado a oficializar a los interesados en competir con la ex Presidenta en primarias.
Es tal el apoyo que muestra Bachelet y el aumento de las voces de que “si el pueblo” (léase los dirigentes políticos de oposición) se lo piden, y no le presentan “batalla” al interior de la oposición, ella no podría negarse al intento por recuperar el gobierno para alicaida Concertación de centro izquierda.
Por el contrario si la Concertación insiste en ir a una primarias en donde la ex Presidenta sería uno de varios en competencia no se descarta que ella pudiera decidir no competir para no terminar con una base de apoyo muy deteriorada por las rencillas internas.
De resultar esto último, que Bachelet decline porque los políticos de su coalición no quieran darle la mayoría que las encuestan le marcan, esa gran cantidad de chilenos que ven hoy a Bachelet como la carta más segura para recuperar el gobierno podría volverse en contra de quienes le estarían colocando obstáculos “innecesarios”, solo por intereses partidarios mezquinos.


